Te podría decir

Me dices que quieres

saber más de mí.

Conocerme mejor,

que a veces parezco una extraña,

incluso distante,

perdida en el universo que hay en mi cabeza.

 

¿Qué es lo que deseas?

¿Saber de esos llantos

que nadie vio jamás?

¿Descubrir que yo también

he tomado en más de una ocasión

algunas copas de más?

Pero que el alcohol nunca ayuda,

a encontrar las respuestas…

solo da resaca,

y más rompecabezas.

Que ese estupor inicial,

no se me inyecta en vena.

 

Quizás podría responderte,

decirte que no sé donde estoy.

Que me fascina el piar de los pájaros,

pero que hace tiempo

que no escucho a ninguno…

Quizás mis oídos,

se han vuelto mudos….

 

Te podría decir

que voy por la vida,

trotando,

y abrazando árboles,

ya que quizás

son de las pocas cosas

que aún me hagan sentir viva.

 

Te podría decir,

que cuando inhalo profundamente,

no es el olor de esta ciudad

el que despierta mis sonrisas.

Que el sol

que me deslumbra la mirada,

viene del futuro,

de tierras lejanas.

 

Te digo que vivo deprisa,

pero saboreo despacio.

Que me quito las penas en la cocina.

que ya es jueves,

y ando cansada,

de los despertadores a las 7 de la mañana.

 

Te habrás dado cuenta también,

caigo al menos dos veces en la misma herida.

Que aún en horizontal,

siempre ando de pie.

que nunca me doy por vencida.

Te podría decir,

que mis ojos son tan niños

como mis esperanzas.

Que aún quedan vestigios de inocencia en mí,

aunque esto último,

sé que no te lo creas.

 

Que mi sombra,

que mi sombra

se fue de vacaciones,

y nunca volvió,

dejándome “cerrada por derribo”.

 

Que aún me duele demasiado

los golpes del mañana,

las batallas que aún no he cursado.

Te podría decir,

que me gusta sobrepasar mis límites.

que llevo al caos,

revoloteando a mi alrededor,

y haciéndome promesas,

sobretodo

antes de dormir.

Que me ataca en esas horas,

en las que mi mente baja la guardia,

y es más vulnerable.

 

Y mientras,

yo escribo poesía,

esa forma primitiva de la música.

Eso que no me abandona.

Que no hay tregua posible

de la esencia propia.

 

Te podría decir,

que tengo casi 33,

y que aún no sé

qué voy a a hacer con mi vida.

Que tengo las mismas dudas,

que 10, 20 años atrás,

y alguna que otra añadidura.

 

Que decidí coger las riendas

y ellas han acabado desbocándome a mí.

Que tuve que dejar atrás,

atrás, atrás, atrás,

todo lo que una vez llamé mío…

Y que duele,

y que muerde,

y que quema…

Que esas cenizas,

aún arden,

que no hay quién o qué lo apague

que me convertí en lava,

maleable,

como último recurso,

por instinto de supervivencia.

Que despejé todas mis guerras,

armada hasta los dientes de compás.

 

Te podría decir,

que mires mis labios rojos.

Que te fijes en ellos.

Porque es mi sangre,

la que te responde.

Licencia de Creative Commons
Este obra cuyo autor es Noemí Quesada está bajo una licencia de Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional de Creative Commons.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s